Hay un tema que cautiva todo mi interés en este momento. Me refiero al momento de mi vida personal y al momento en la vida de la humanidad en su conjunto. Un momento donde sobreabunda la información, casi imposible de procesar. Donde los detalles técnicos o especificidades y el aumento exponencial de de los temas secundarios en virtud de las múltiples interpretaciones, en la mayoría de los casos no hacen mas que aumentar la confusión y saturar la capacidad discriminativa del ser humano.
Observando como transcurrió el dialogo, y aun tomando en cuenta la calidad del tema, la claridad y precisión de los conceptos e ideas volcados, no se llegó a un punto de quiebre. Para eso mas que nueva información, conceptos mas pulidos y precisos, por buenos que sean, hacen falta experiencias transfiguradoras que te provoquen un cambio de enfoque o de percepción (en este caso propiamente seria la comprensión de la percepción) Las experiencias ajenas, en el mejor de los casos, solo pueden ser mas inspiradoras que los conceptos intelectuales, pero para ser transfiguradoras, quien las contempla debe tener su propia experiencia y no hablo de algo grandilocuente ni paranormal, solo percibir sin el filtro de la porción reactiva o automática de la mente. Son segundos o fracciones de segundos pero plagados de certeza, a continuación se dispara de nuevo un pensamiento, pero seguramente mucho menos influido por la masa o grupo de pensamientos que condicionan todos nuestros demás pensamientos. Y ese pensamiento así surgido, tendrá mayor poder que los otros y los influirá, y se traducirá en una forma especifica, que puede ser traducida luego en palabras o simplemente modificará lo que nuestra sola presencia transmite a los que nos rodean, sin que puedan explicarse ¿por qué?
Con respecto a si es posible vivir percibiendo de otra manera. Solo basta con probarlo. Basta con empezar a generar brechas entre pensamientos y observar sin intención de forzar el proceso. Me vino la imagen de alguien que se encuentra embargado en un intrincado asunto viendo y reviendo una determinada situación, repitiendo la película de adelante para atrás y de atrás para adelante, sin que se produzca nada nuevo y de pronto zasssss… en los dibujitos animados ponen una lamparita sobre la cabeza que se enciende. Bueno… que es lo que ocurrió, a los elementos que teníamos en nuestra elaboración no se agrego nueva información, pero sin embargo un CLICK en nosotros hizo que todo cobrara sentido para nosotros o se presento la solución a un problema o surgió una nueva invención…. Ese es el CLICK que quiero profundizar. En primer lugar no creo que provenga del intelecto. Es mas considero que el clic tiene lugar cuando hay una suspensión de tal actividad y la mente se libera por un instante de su juego de vajilla y moldes habituales que usa para sus elaboraciones, y es entonces cuando se comienzan a desdibujar sus fronteras, se vuelve mas dócil y las miles de voces que habitualmente se agitan y contradicen o se hermanan y justifican, potenciando un férreo estado de status quo se van acallando, y en ese silencio es que se puede llegar a escuchar una voz mas suave, mas interna, menos ajena, menos impregnada de todas las vivencias que fueron forjando nuestra forma de interpretar. Creo firmemente que este proceso comienza a tener lugar cuando se empiezan a tener este tipo de experiencias más allá del pensamiento. Pero para que esto no sea mera retórica quiero profundizar en cuales de estas experiencias están al alcance de un simple mortal que se encuentra en nuestro punto. Por ejemplo todas las experiencias relativas al sueño. Cuando estamos por quedarnos dormidos entramos en un espacio distinto donde lo que imaginamos, y lo que observamos con los cinco sentidos se mezcla y se confunde (no hablo de sustancias raras…), ocurre cuando estamos despertando y tenemos dificultad en poner los limites entre el sueño que veníamos soñando y la realidad. A veces un sueño angustiante nos genera un estado emocional que tarda bastante en modificarse, ya bien despiertos y sabiendo que solo era un sueño pero aun así nuestro cuerpo emocional reacciono frente al sueño del mismo modo que frente a la realidad tal como la aceptan nuestros cinco sentidos. Cuando estamos bajo la influencia de una emoción fuerte por ejemplo la ira, los celos, el miedo, etc.… puedo hacer una lista larga… nuestro cuadro de situación, nuestra opinión, nuestra elección, etc.… es muy pero muy distinto a cuando dejamos de experimentar esa emoción… Pensémoslo y recordemos una situación puntual de nuestra vida y que hayamos observado en otras personas. Es evidente y no hace falta ahondar en detalles.
Del mismo modo el pensamiento ejerce sobre nosotros una especie de posesión. Es otro hábito milenario que llevamos en los genes. Yo diría que mas que pensar casi la totalidad del tiempo somos pensados por el ambiente circundante. Y lo confundimos con nuestra propia interpretación, gusto, elección, etc.… No es lo mismo que haya un interés personal nuestro en un determinado tema que no lo haya. Nuestra percepción del tema cambia completamente y eso podemos observarlo perfectamente. Ocurre lo mismo con nuestro cuerpo, que muchas veces habla y decide por nosotros. Por ejemplo decimos quiero ayudar a Juan con la mudanza y el cuerpo te dice quiero descansar llevo 2 noches sin dormir, tengo hambre, me duele la espalda, etc. Sin querer nos vamos acercando a la idea de que somos victimas de un tremendo ruido producto del agitado dialogo de las voces internas de nuestros distintos pensamientos, emociones, sensaciones corporales, etc. Pero me viene a la mente el recuerdo de cuando yo fumaba hasta hace 10 años atrás y me decían que fumar es un habito y yo decía que fumaba porque yo quería…, ¿a que viene esto? Solo me di cuenta de cómo estaba sometido al hábito cuando pude quitármelo… Antes no me daba cuenta, o no veía un montón de cosas, no percibía los sabores, los olores, no me importaba dañar mi salud y siempre encontraba una respuesta o una excusa para todo lo que pudieran decirme en contra de ese habito. La naturaleza del hábito puede ser muy bien explicada, muy catedráticamente, para el intelecto, pero solo tendrá una comprensión del tema aquel que haya sido victima del habito y se haya liberado del mismo. ¨Nadie es menos libre en el mundo que aquel que se cree libre¨. Con esto quiero decir el primer paso es reconocer que estamos absolutamente condicionados, por el medio ambiente y por nuestros propios vehículos de expresión. Ruido externo y ruido interno.
Empezar a preguntarnos cual de esas voces está hablando en cada momento, aprender a reconocerlas, no tratar de luchar o forcejear con ellas sino simplemente reconocerlas observarlas hasta que se vayan diluyendo, y quede esa parte de nosotros que oberva sin juzgar, ese testigo imparcial que es nuestra naturaleza mas esencial.
Esa percepción, a la que llamas click, es un hecho. Nosotros somos resultado del medio, por tanto estamos condicionados, «Yo» soy, escencialemente, el medio o el mundo. Para dar lugar a la percepción directa, en la que no influye el pensamiento que es el «yo», éste debe terminar. No de manera inducida o forzada porque eso es parte aún de nuestro pensamiento. Debe terminar de manera espontánea, en este cese del pensamiento es que existe la percepción; ya no hay condicionamiento, separación o conflicto. En ese click se vé lo que es.
ResponderEliminar¡Gracias che, recién leo tu post!
ResponderEliminarSi te interesa ahondar sobre este click del cual hablas, tal vez te interese estos dos textos: "Suares, Carlo - Una entrevista con Krishnamurti" (recomendadísimo) y "Krishnamurti, Jiddu y Bohm, David - Más allá del tiempo". Ambos textos descargables desde Internet.
¡Un saludo grande!